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Kurt Burneo (*)
Gestión 10 Diciembre del 2009
La pobreza absoluta en el Perú se redujo en los últimos años: 48.7%, 44.5%, 39.3% y 36.2% entre el 2005 y 2008, al margen de la controversia sobre la magnitud de la caída en el 2008 –dado el aumento a la vez en dos puntos porcentuales de la población con déficit calórico- el hecho objetivo es que hubo un avance. Y claro, como la pobreza absoluta se mide a partir de la población con gasto inferior a la línea de pobreza (S/.251 en el 2008), la reducción reportada se explica por el crecimiento sostenido de la economía por siete años, además de algunas mejoras a nivel microeconómico realizadas al interior de algunos programas sociales.
¿Pero una oferta incrementada de bienes y servicios para la gente con carencias (y dejando de lado la existencia aún de problemas de focalización) es condición suficiente y necesaria para una mayor inclusión social? ¿Y qué de la equidad en el acceso a esta oferta incrementada? Creo que una mayor equidad en el acceso a estas incrementadas oportunidades es un tema importante.
A nivel internacional con el fin de mirar comparativamente condiciones económicas de la gente, existen indicadores como el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que mide esperanza de vida, nivel educativo y de ingresos, sin embargo en lo general esta medición refiere el estado de situación de población adulta. En dicha medición ,sin embargo, casi se deja de lado, cuánto de las oportunidades disponibles se distribuyen con igualdad, por ejemplo, entre los niños, lo cual marcará sus productividades educativas y laborales futuras.
Frente a ello, recientemente el Banco Mundial ha avanzado en la construcción de un Índice de Oportunidades Humanas (IOH). En estricto, este índice está basado en la cobertura de un bien y/o servicio y cuán equitativo es el acceso a estos.
¿No es evidente, por ejemplo, que una niña nacida en las alturas de Huancavelica de padres analfabetos con ingresos de US$ 1 diario, estará condicionada por estos factores de origen en cuanto a sus futuras posibilidades de acceso a saneamiento, educación y en fin a sus posibilidades de superación de la pobreza en la que esta inmersa hoy su familia? ¿Esto mismo ocurriría si hubiese nacido en la ciudad con padres con mayores niveles de escolaridad e ingresos? Entonces el nuevo desafío está en la orientación de las políticas públicas hacia la igualdad de oportunidades, es decir que los factores fuera del control individual no ejerzan influencia sobre las oportunidades de vida de las personas.
Y justamente, según el IOH, hay algunas variables, en las que al estar el Perú muy rezagado respecto al promedio latinoamericano, definen un desafío por enfrentar no solo por esta sino por las siguientes administraciones. Por ejemplo, en cuanto a acceso al agua, el IOH para el Perú era de 44% mientras que en la región fue de 67%, en el acceso a electricidad el índice para el Perú fue de 54% y el de la región de 78%.
Si bien es importante estar preocupados como país por que nuestra competitividad mejore, y por ello es útil revisar el Doing Business del Banco Mundial para ver en qué hemos mejorado y en qué hemos retrocedido en cuanto al clima de negocios en el país (a pesar de la aterrizada que nos dio hace pocos días el profesor Porter en relación a cuánto nos falta), tan importante como ello es también monitorear y procurar una constante mejora en el acceso a oportunidades. No hay manera de tratar en serio el tema de la inclusión ignorando esto último. |